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Las rebajas se anticipan

rebajas.jpgOficialmente no arrancarán hasta principios de julio, pero muchos escaparates ya anuncian rebajas, bautizadas como promociones o descuentos. El fenómeno de anticipar el periodo en el que se aplican reducciones no es nuevo, pero este año es más notorio que en anteriores temporadas. «Se han apuntado más comerciantes», comentan distintas voces del sector. ¿El principal motivo? La necesidad de estimular las compras en un periodo de vacas flacas, con una reducción del consumo, y unas condiciones meteorológicas que tampoco han animado mucho las ventas.

Uno de los más madrugadores suele ser Cortefiel. El 27 de mayo estrenó su oferta especial, con descuentos de entre el 25% y el 50%«e incluso del 60% en algunos artículos. Pero son pocos y no lo ponemos para no engañar a la gente», comenta Manuel Pegalajar, encargado de la tienda de la Avenida de la Libertad. «Creíamos que éramos los primeros, pero esta temporada nos ha sorprendido que muchos comercios locales se nos han adelantado con banderolas del 25 y el 30%», cuenta.
Junio, «fundamental»
A su juicio, el periodo de rebajas que arranca el 1 de julio «llega muy tarde. Si el cliente encuentra precios que prácticamente son de rebajas, adelanta sus compras». Después del otoño y del invierno, apetece un cambio de fondo de armario. Y las ofertan incentivan la renovación. «Cuando promocionamos los artículos de verano lo notamos mucho. Julio es tarde. Junio es fundamental, porque la gente quiere ropa de verano y ya empieza a salir de vacaciones».
Aunque esta temporada las economías domésticas no estén precisamente para muchas alegrías. Y el sector textil, como otros muchos, lo está notando. Son tiempos difíciles en los que los consumidores miramos mucho más. Con lupa. Así lo corroboran las estadísticas de este establecimiento de Cortefiel, que cuenta con cerca de 30.000 socios guipuzcoanos. «Se compra menos por visita», asegura Pegalajar. Por ejemplo, el que antes adquiría 5 ó 6 artículos, ahora se lleva 2 ó 3.
Por eso las promociones son esta temporada más agresivas. «Y llegan antes que nunca», comenta Lourdes Lázaro, gerente de SShops Donostia, agrupación que integra a las asociaciones de comerciantes de la ciudad. El fenómeno de la anticipación se va repitiendo año tras año, «y muchos establecimientos lo tienen incorporado como una estrategia de marketing, pero este año el motivo principal es la situación que el comercio está padeciendo. Se ha retenido el consumo y muchos establecimientos han tenido una facturación inferior al año pasado. Las condiciones financieras de los bancos son restrictivas, hay problemas para obtener liquidez. Y el tiempo, que es muy importante para animar a la gente, no ha acompañado».
Con este panorama, muchos comercios se ven abocados a realizar promociones potentes con el fin de intentar vender género asumiendo una reducción importante de márgenes, aseguran desde SShops Donostia. No es sencillo librarse de la crisis y el bajón de consumo afecta a casi todos. Incluso las cadenas textiles más poderosas han tomado medidas, como Zara, que vende algunos productos con la etiqueta precio especial.
El pequeño comercio, recuerda Lázaro, tiene una capacidad de maniobra muy inferior que la de los grandes grupos, «que por sus volúmenes de compra y dimensiones pueden hacer esas promociones...».
Y luego está el efecto llamada. «Si el de al lado pone el cartel del 30% te ves arrastrado a hacer algún tipo de rebaja, porque si no la gente no entra a tu tienda. Te obligan a colgar el cartel y a perder tu margen de beneficio», critica un pequeño comerciante de Donostia.
Este año, el arrastre ha sido notable. «Somos contrarios a esas políticas de adelantamiento de las rebajas y las ofertas, pero en esta situación concreta hace falta incentivar la venta», explica Lázaro. Hay que conseguir liquidez para hacer frente al día a día, a las letras y a los gastos fijos, que están ahí se venda más o menos. «Además, hace falta dinero para hacer frente a la compra de la siguiente temporada, que en el equipamiento de la persona se hace con mucha antelación».
Comprar un año antes
El mes que viene, por ejemplo, las responsables de las tiendas Arbelaitz -que cuentan con dos de complementos, una de hombre y cuatro de ropa de mujer- comprarán lo que se venderá de cara a la próxima temporada primavera-verano. «Antes se hacía en septiembre y ahora en julio. Las propias marcas te obligan a comprar antes. Los ciclos se están adelantando», explica Miriam Arbelaitz, una de sus responsables.
Las tiendas Arbelaitz siempre han sido tempraneras. Para finales de mayo o principios de junio ya realizan descuentos. En agosto, la ropa de abrigo luce en sus escaparates. «Llevamos toda la vida funcionando de esta forma porque a la gente que viene a veranear le encanta comprar la ropa de invierno en agosto. Hay gente de Madrid que está de vacaciones y lo que quiere es llevarse algo de la nueva temporada».

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